domingo, 31 de mayo de 2015

El vientre de un fotógrafo

Para ser un buen fotógrafo es necesario tener un buen estómago capaz de digerir los aperitivos de las inauguraciones de exposiciones, las cenas entre colegas, y la cocina multicultural que debe afrontar el fotógrafo viajero. Si a esto sumamos las penurias de la crisis, los contratiempos más inesperados y ciertos hábitos alimentarios inadecuados, el resultado será muy negativo para nuestro aparato digestivo y para el resto del organismo. Por eso sería necesario que todos los centros de enseñanza fotográfica dedicasen un apartado al arte de comer bueno, bonito y barato.